SAN WICH: ora pronobis.


Dicen que lo bueno se hace esperar y hemos de decir que, en el caso de San Wich, el dicho se cumple. Y es que ya hacía tiempo que teníamos este pequeño local en el punto de mira pero, por lances de la vida, nunca habíamos podido acudir a su "llamada de la carne". Y hablamos en pasado porque recientemente tuvimos el gusto de acercarnos a este local que, que como decimos es bastante pequeño, pero resiste los malos días y el afloramiento de nuevos locales de hamburguesas de forma estoica, como una pequeña aldea gala en medio del territorio romano.

Tras estas comparaciones absurdas, hablemos serios. San Wich es un restaurante abierto por chilenos afincados en Madrid, ubicado en la calle Hortaleza. Como decimos, el local es bastante pequeño, pero, con un poco de paciencia, tendremos sitio para degustar una de sus fabulosas hamburguesas o uno de sus sandwiches (prometemos volver y hacerlo).

La sorpresa aquí viene a cargo de los precios, ya que no es habitual, en los tiempos que corren, donde todo es experiencia gourmet a precios, quizás, un poco elevados,  que se nos ofrecezcan unas cantidades justas, más aún cuando comprobamos la calidad de los productos que nos sirven.

En esta visita nos decidimos por una empanada de carne (lo sentimos, pero no hay documento gráfico) y como plato principal, una bacon cheeseburger clásica y una hamburguesa a lo pobre, consistente en bacon, queso y cebolla caramelizada.
A pesar de que no se nos preguntó por el punto de la carne, hay que decir que no estaba ni muy cruda ni muy hecha, vamos, en su punto, desde luego, en la cocina saben lo que se hacen. Y una de las cosas que más nos sorprendió fue la velocidad con las que recibimos nuestros platos desde el momento en que los pedimos, hecho muy de agradecer.

Con el primer bocado, la carne ya se hace protagonista. No podía ser de otra forma, ya que en Chile, como en Argentina, hay una gran tradición carnívora y eso se aprecia en la calidad de la misma. Los acompañamientos también juegan con buena sintonía en el plato, destacando el queso, sabiamente fundido, como hacía mucho que no veíamos.
Otro de los buenos factores es el pan, delicioso y consistente, bien tostado y coronando el nivel del conjunto del plato. Aunque tengo que decir que a mí se me desmontó un poco, por lo que no le puedo dar una nota muy alta, aunque ya son detalles más pequeños.

Como veis en las imágenes, todas las hamburguesas van acompañadas de patatas fritas. No hay en exceso, pero os aseguramos que son suficientes para acompañar.

También, uno de los detalles que más nos gustó es que, además de las típicas salsas, también se nos ofrece salsa ají típica chilena, que aporta el punto de picante que nos gusta (ojo los de estómagos débiles, que es realmente picante).

Y por último, un detalle adicional y que nos ganó el corazón: en la carta se nos ofrecen varias marcas de cerveza chilena, aparte de española, por supuesto.

Añadimos la opción de pedir alguno de los muchos postres típicos del país que se nos ofrecen, ¡os animamos a probarlos!

A modo de conclusión, nos encontramos con un local pequeño, pero encantador, con gente muy amable y simpática y en el que podréis degustar unas buenas hamburguesas de calidad por un precio asequible. Eso sí, id mentalizados de que tendréis que esperar forzosamente la mayoría de las veces. En definitiva, un local por descubrir, si es que no lo habéis hecho ya y, sobre todo, para repetir.

PRECIO DE LA VISITA: 12 € por persona aprox.

Y, como siempre, os animamos a seguirnos a través de los botones sociales que tenéis a la derecha, así como a dejar comentarios en la sección justo debajo de estas líneas.

Puntuación: 
3.5
Dirección: 
Calle Hortaleza, 78
Madrid Madrid
España

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