PONCELET CHEESE BAR: Queso y más queso



Seguro que la mayoría de vosotros ya estéis acostumbrados a ver o mejor dicho, leer el placer que nos provoca comer queso, sobre todo cuando es de calidad o de algún tipo al que no estamos acostumbrados. Pues bien, con esta trayectoria, nos atrevemos a decir que ha pasado demasiado tiempo sin que realizásemos una visita al que se ha convertido, por derecho propio, en el templo del queso de la capital: Poncelet cheese Bar. Así que aprovechamos unos descuentos que vimos que se ofrecen en la web de El Tenedor y nos dispusimos a dar rienda suelta a nuestra ansia quesera.

Pero empecemos por el concepto, ¿qué es exactamente un cheese bar? Bueno, no hay que ser una eminencia intelectual para responder correctamente. Se trata de un establecimiento en que podremos admirar una muy amplia carta de quesos, en un ambiente a la altura y en el que la materia prima es de una excelente calidad. Si encima añadimos que Poncelet controla sus productos prácticamente desde que salen de las ubres de las vacas y lo mimam hasta que llega a nuestro plato, os podéis imaginar el flechazo que tuvimos cuando llegamos.

Una amplia barra de tipo japonés nos da la bienvenida a un local en el que se cuida hasta el más mínimo detalle. Al fondo nos encontramos con su gran tesoro, un gran salón con la madera como protagonista, evocando un ambiente de naturaleza y una cava de quesos con forma de diamante que lo corona para ser vista desde todos los ángulos. Como os decimos, se trata de todo un templo dedicado al queso y esta cava bien podría ser su altar mayor.

Collage Local PonceletCuando nos trajeron las cartas, simplemente nos perdimos ante tantas referencias de quesos y vinos, pero si a todo esto le sumamos una gran carta gastronómica, el resultado hace que realmente no sepamos qué pedir (bueno, sí, lo pediríamos todo). Afortunadamente, el equipo de Poncelet, además ser súper amable en todo momento, controla y domina el producto que ofrecen, así que nos pusimos en sus manos para las elecciones, aparte de la hamburguesa, que era lo único que teníamos claro.

Tras realizar nuestros pedidos y para ir calmando nuestra ya mítica hambre, pudimos degustar un servicio de panes variados y una mantequilla con algas realmente curiosa, con un toque salado, pero a la vez suave. Ideal para acortar la espera.

Mantequilla PonceletLo de los panes ya hizo que lo que se antojaba como una visita quesera mereciese la pena, aún sin llegar estos. De centeno, de tomate, de pasas y así hasta unas cuantas variedades. A pesar de que cobran ese servicio, la calidad es tan grande que los casi 3 € que cuesta los paguemos a gusto.

Pan PonceletComo teníamos un par de platos que probar, nos decidimos por una tabla de quesos pequeña, con tres variedades que nos aconsejaron según nuestros propios gustos, entre las que encontramos un Chabichou francés de leche cruda que nos recordó a un Roquefort, de una intensidad baja, pero espectacular. Despues nos fuimos a por un Ardrahan, un irlandés de intensidad mayor, de leche pasteurizada y con un sabor a vaca (sí, es así) muy llamativo. Y finalmente nos fuimos a por un Valdeleón patrio, de intensidad muy fuerte y que con un poquito de vino queda de 10. Si os gustan los quesos fuertes, esta selección nos pareció perfecta, aún así, la carta taaaan larga, que podéis realizar varias visitas sin repetir ninguno.

Tabla 4 quesos Poncelet

Todo esto (y el resto de platos que probamos) lo pudimos maridar con un excelente vino, que una vez nos recomendó nuestro amigo Félix, del blog Espacios Secretos; Habla del Silencio es el nombre de este joven tinto del 2010, procedente de Extremadura, que casa a la perfección con los quesos de nuestra tabla, pero también con la carne de la burger de la que dimos buena cuenta más tarde. Sin duda, una gran elección, con una relación calidad/precio espectacular.

Vino PonceletDespués de tal despliegue y de gemir de gusto casi a cada bocado, pasamos a los platos principales, ya que nos quisimos tomar esta tabla como un entrante (ideal).

Empezamos por el rissoto de setas con queso Sbrintz, el cual, a pesar de venir de probar quesos fuertes, no desmerece en absoluto en sabor en lo que al conjunto del plato se refiere. Lo tienen en versión sin queso, pero nos parece un error estar aquí y hacerle eso a cualquier plato. Risotto PonceletMuy meloso y con una cantidad de setas bastante importante, este plato, el cual dividieron en dos raciones para compartir ya directamente en la cocina, sin ser el mejor rissoto que hemos comido, sin duda es muy digno y una buena elección para dividir y probar un poquito de todo de la carta.

Sí, todo esto está muy bien, buenos platos, buenos quesos, pero aquí se habla de hamburguesas, diréis algunos y todavía no ha salido la que nos comimos aquí. Pues bien, si todavía no habéis salivado bastante, aquí os va la, como no podía ser de otra forma, Cheese Burger Poncelet, en pan de mollete y con Cheddar de Granja, tomates secos y rúcula.

Hamburguesa PonceletLa carne tiene un gran sabor el punto está muy bien respetado. A pesar de no estar nada sosa, la combinación con el queso y sobre todo, con el tomate seco, hace que el conjunto tenga una potencia de sabor tal que no sepamos si lo que nos enamora el el vacuno o el lácteo. El picado de la misma también es muy fino y para nada vemos un filete compacto y sin gracia. 

Además, el pan de mollete es de los que nos gustan, crujiente por fuera, pero blandito por dentro y aunque no se tuesta en cocina, es un gran escudero de todos los ingredientes que arropa. Sin duda, una gran combinación, sin alardes y que, aunque no sea un plato estrella en Poncelet, les sale realmente bien.

Como no podía ser de ota forma, el mundo del acompañamiento hamburguesero viene con unas patatas fritas caseras excelentes, presentadas en una buena ración y de ésas cociditas por dentro y fritas por fuera que, mojadas en un poquito de ese ketchup, también casero, hizo las delicias de este carnívoro que os escribe y de su acompañante.

Y para quedarnos completamente contentos, nos tiramos a por un postre, con el que quisimos "innovar". El sable de chocolate con crema de queso de Poncelet, que, como podéis ver, no es presentado como una espada ni con ninguna forma que se le parezca, pero bueno.

Sable de chocolate PonceletDe textura nos recordó a la cama de cookies de una cheescake y en nuestra opinión es demasiado mazacote de masa. Eso sí, el chocolate estaba estupendo, lo cual contrasta con que se te pueda hacer un poco de bola. Un postre curioso, al que no le encontramos el punto, pero que amenizó bien ños últimos bocados de la velada.

En conclusión, todo buen amante del queso que se precie no puede dejar pasar la ocasión de visitar Poncelet Cheese Bar al menos una vez en su vida. Además, con el descuento de El Tenedor es una opción realmente interesante para una cena diferente con la que dejar pasmado a vuestro acompañante o simplemente celebrar un acontecimiento especial sin morir del susto a la hora de recibir la cuenta. Un local espectacular, atendido por un servicio que supera las expectativas de simpatía y buen gusto y unos productos que hacen que sólo recordarlos nos provoque una sonrisa de satisfacción. Ahora sólo nos queda volver para probar esa raclette que se ha convertido en su estandarte.

Ah y un detallito más, si estáis en Barcelona y habéis leído estas líneas mientras deseábais que en vuestra ciudad hubiese un local como éste, enhorabuena, porque vuestros deseos han sido escuchados. Entrad en el link de la web que tenéis más abajo y echad un vistazo al concepto que tienen estos chicos en la ciudad condal.

PRECIO DESGLOSADO DE LA VISITA 

2 SERVICIOS DE PAN Y MANTEQUILLA: 5.9 €

1 BOTELLA DE HABLA DEL SILENCIO: 18 €

1 TABLA 3 QUESOS: 11.8 €

1 RISSOTO DE SETAS: 14.9 €

1 CHEESE BURGER: 18.6 €

1 SABLE DE CHOCOLATE: 6.63 €

TOTAL: 75. 83 €

DESCUENTO DE EL TENEDOR: 68.51 €

 

Puntuación: 
3.5
Dirección: 
Calle José Abascal, 61
28003 Madrid Madrid
España

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