HAMBURGUESAS POR EL MUNDO: 3 burgers para disfrutar en Praga



Praga, esa ciudad de la que Mozart dijo que tenía mucho ritmo, es mucho más que cerveza (que se bebe a raudales), el Puente de Carlos y su imponente castillo. En cuestiones gastronómicas podemos encontrar goulash, dumplings (que nada tienen que ver con los orientales), pato asado, etc. Esta antigua y majestuosa ciudad, que ha visto pasar por sus calles tanques invasores nazis o comunistas, esconde entre sus calles multitud de garitos hamburgueseros de calidad y nosotros hemos visitado, tras una exhaustiva investigación, unos cuantos, con el objetivo de destacar las que más nos han gustado y compartirlas con vosotros, para que, cuando paseéis por allí, disfrutéis como lo hicimos nosotros y compartáis vuestras experiencias.

Dicho esto y sin más dilación, vamos con los tres sitios que nos hicieron suspirar de placer y sorpresa. Da igual el tiempo que paséis por aquí, al menos uno de ellos tiene que caer, como buenos carnívoros que sois (aunque también ofrecen opciones vegetarianas muy, muy dignas).

PALANDA

Sin duda, el que más nos gustó. Muy cerca del centro, aunque no os asustéis, no está petado por los turistas (como ocurre con el resto de la zona). Sus hamburguesas son de 170 gramos, algo habitual en todos los sitios que hemos visitado y además, es el único que acompaña sus hamburguesas de patatas fritas (caseras y deliciosas) y ensalada de col, aunque podemos decir qu eno nos las pongan, ahorrando en la cuenta final. Palanda Praga 2La carne está muy bien picada y es el único en el que estuvimos que nos ofreció la posibilidad de pedirla cocinada como queríamos; en los demás, se avisa en la carta que sirven al punto. Son platos bastante equilibrados y los sabores destacan por sí solos. En cuanto a precios, andan en la media y por una burger completa y una pivo o cerveza de medio litro (lo habitual aquí) no pagaremos mucho más de 10 € por persona.

Palanda PragaPETER'S BURGER PUB

El barrio de Karlín se ha convertido en la zona hipster de la ciudad, donde podemos encontrar muchos cafés, bistrós o localitos donde degustar una birra y probar platos tradicionales checos o algo de cocina fusión. Y ahí, entre la modernidad de sus nuevos inquilinos y los monstruosos edificios abandonados, se encuentra un pequeño local, que pasa desapercibido, aunque se muestra en publicidad en casi cada esquina, se trata de Peter's Burger, un burger pub (maravilloso concepto) en el que las hamburguesas ocupan toda la carta. Son de todo tipo, sencillas, complicadas y con una especial de 300 gramos; las demás son de 160, aunque son bastante consistentes. 

Peters PragaLa carne es un poco más compacta de lo que nos gustaría y de hecho, queda deslucida ante la calidad del resto de ingredientes, que sí que están a la altura de las expectativas. El pan de cerveza es una locura, muy bien tostado y crujiente, con unas pipas de girasol por encima que no entorpecen y sólo suman en nuestras papilas gustativas. Además, hay que pedir la guarnición aparte, siendo las patatas fritas las elegidas por nosotros, las cuales nos FLIPARON. Muy crujientes y caseras, son tan brutales que no podíamos dejar de comerlas.

DISH - FINE BURGERS

Si en Madrid tenemos lugares para posturear, en Praga no iban a ser menos. A pesar de su alta puntuación en rankings variados y de la fama que planea sobre él, Dish puede ser, de los TOPS, el que más nos defraudó. Se hace difícil encontrar mesa si no es con reserva, pero, mientras esperamos, pudimos ver en esa cocina a la vista cómo se hacen los patties a mano, con un muchacho moldeándolos y echándolos en la plancha.

Dish Praga 2Con un peso de 150 gramos, la carne no está mal, aunque se queda un poco pequeña en relación al panecillo, de tipo brioche (bien tostado con mantequilla), pero nada dulce. Además, quizás puede resultar algo seca, a pesar de que ambas opciones que probamos tenían bastante jugo. Diremos que estaban pasables y las combinaciones son interesantes, pero a la hora de la verdad, se quedan por debajo del listón de las que catamos previamente. Tampoco incluyen ningún acompañamiento, por lo que pedimos las patatas fritas por separado y aquí sí que acertamos; caseras, muy bien fritas y deliciosas.

En cuanto a precios, son las más caras de las tres que destacamos, pero aún así y debido al nivel de vida de la ciudad, no se hacen imposibles para el bolsillo. Todo depende de si os gusta la vajilla vintage y os deslumbran los detalles cuidados. 

Dish PragaEn definitiva, en Praga podéis encontrar mucho más que comida típica, cerveza en cantidades industriales y cocina internacional. Las hamburguesas han tomado la ciudad y llegan a cotas de calidad bastante dignas. Si bien es verdad que la carne sufre de un tamaño más pequeño que en nuestra amada Madrid, os podéis lanzar a pecar en uno de estos garitazos, porque merecen mucho la pena.

¿Conocéis alguno? ¿Falta alguno que hayáis visitado y que os haya enamorado? Contadnos todo lo que se os ocurra en los comentarios de aquí abajo y si nos convencéis, volveremos a comprobarlo todo, todo ;)

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