GASTROBAR L'ENVERS: Gastropostureo y agua de borrajas



Que vivimos una burbuja gastronómica es todo un hecho objetivo y que muchos empresarios deciden lanzarse a la piscina y aprovechar esta "moda" abriendo su propio restaurante, también. Pues bien, parece que esta tendencia llega hasta los rincones más insopechados y se instala entre locales de comida rápida, kebabs y cervecerías low cost. Así conocimos L'Envers, un establecimiento que se escuda bajo el concepto de gastrobar para ofrecernos una experiencia curiosa en la zona de reciente ampliación de Fuenlabrada.

Como su propio nombre indica, los dueños nos proponen una visita "a la inversa", que se deja ver desde que pasamos por la puerta, con lámparas que son mesas que cuelgan del techo, ambiente minimalista y luces que nos hacen olvidar que vamos a cenar. Todo esto en dos espacios, uno de bar, propiamente dicho y otro de salón, en la planta superior, donde podemos estar más íntimos.

Collage Local Lenvers

En la carta podemos encontrar una gran variedad de platos, quizás demasiados, pero cuando se trata de comer, nunca es suficiente en lo que a opciones se refiere. Por supuesto, divisamos un apartado dedicado a nuestras amadas hamburguesas que no está nada mal. En cuanto a precios, no están mal, aunque tiran por lo alto, cosa que no nos acaba de gustar, debido a la zona en la que estamos, por mucho gastrobar que sea y se presuponga cierta calidad.

Collage Carta LenversLa experiencia inversa comienza (y acaba) al pedir, ya que nos sorprenden con un caldo de verduras muy, muy rico, servido a modo de café (con su cafetera y todo), que aporta el punto original y llamativo de la velada. Sin duda, lo mejor de esta visita.

Caldo Lenvers

¿Y qué sería del café sin chupitos? Pues sí, servidos en probetas, nos llega el digestivo antes de comer nada, a base de zumo de piña y con su poquito de alcohol, otra de esas sorpresas que nos gustan, a pesar de estar con el estómago vacío.

Chupitos LenversHasta aquí la parte original, ahora vamos con lo cotidiano, es decir, los entrantes, que en esta ocasión vinieron en forma de croquetas de jamón por un lado y de huevo frito y trufa por el otro. De las primeras, salvamos el profundo sabor que aportan y una bechamel cremosa, a pesar del exceso de grasa con el que nos llegó a la mesa, provocado, de nuevo, por haber sido introducidas en un aceita sin la temperatura adecuada, sumado al descenso de la misma por el congelado del producto, que acaba empapándose.

Croquetas de Jamon LenversNos la jugamos con la combinación de huevo frito y trufa en las siguientes croquetas, aunque acabó siendo un dominio del segundo ingrediente, dejando el segundo en la letra de la carta. Mismos defectos y virtudes que en la ración anterior, pero con la lástima de quedarnos a medias.

Croquetas de Huevo Frito LenversComo nos todos en la mesa querían burgers, nos llegó a la mesa el carré de cordero, muy bien presentado, aunque frío, a pesar de haberlo pedido al punto de cocción. Nos encontramos con una carne sosa, que ni el couscous crujiente logra disimular.

Cordero Lenvers Además, pedimos un acompañamiento de chalotas, que se presenta en buena ración, pero que acabarán por aburrirnos, ya que parece un plato principal, ya que viene más cantidad en este cuenco, que de carne en el anterior, por lo que acabó siendo como una especie de entrante tardío para compartir entre todos los que estábamos en la mesa.

Chalotas Lenvers

Ahora sí, comienzan a llegar las hamburguesas, comenzando con una de vaca vieja (bien, nos gusta, sinceridad, nada de falso buey) con foie y regada con una salsa barbacoa "de estilo japo". Según nos dicen, el peso de la carne es de 200 gramos, aunque ellos mismos la llama mini, Así que lo dejan claro; esa cifra es una ilusión de la que salimos al ver con nuestro propios ojos el plato. Polémicas sobre perspectivas y pesos aparte, recibimos un disco de carne demasiado compactado, con el color característico de la vaca blanca y lo que es peor, con un aspecto industrial flagrante, sobre todo tratándose de un local que vende calidad (y la cobra). 

Burger de Vaca Vieja LenversPor otro lado, nunca nos preguntaron el cocinadoo de la carne, llegando al punto más, lo cual nos sorprende, porque sí que lo hicieron al pedir el cordero. Esto se traduce en una carencia de sabor, ya que, al probarla de forma aislada, la encontramos bastante sosa, sumado a que el foie era tan potente, que no dejaba protagonismo alguno al resto.

Detalle Corte Burger LenversTambién cayó una hamburguesa de ternera, con queso parmesano, tomate en texturas y rúcula aliñada. Aquí todo parece más compensado y se notan los toques dulces que contrastan estupendamente con los amargos, aunque la gran protagonista, la carne, adolece de los mismos fallos que su antecesora más "madura".

Pero todo esto no es el mayor problema del plato, que lo encontramos en un pan blando, con semillas de cereales y sin tostar, que se desmorona a la primera de cambio ante el aluvión de jugos.

Burger de Ternera LenversPor supuesto, todas las burgers vienen acompañadas de patatas fritas, cortadas en bastones y aunque estaban un poco pasadas, se dejan comer bien. Aquí sí que no hay congelados, son totalmente caseras y con un buen punto de sal, quizás excesivo paras los que no estén acostumbrados, pero que compensa la falta de la misma en la carne.

Y sí, nos animamos con los postres, aprovechando que éramos muchos y que los nombres eran tan sugerentes. Comenzamos con el Chunky Brownie, un must siempre que lo vemos y que no decepciona. Con un tamaño más bien pequeño, el sabor del chocolate lo invade todo y el helado que lo corona complementa muy bien. La sorpresa viene en forma de Peta-Zetas, esos dulces que hacen reacción en nuestra boca, provocando pequeñas explosiones. Muy divertido.

Brownie LenversLo siguió la maceta de la Señora Carmen, con vainilla, bourbon, cacao y fresas desecadas, de ésas que se le echan al gin tonic. Se trata de un postre que entra por los ojos y que es suave en boca, con sus contrastes crujientes de la falsa tierra. Aunque nos quedamos con el anterior, no defrauda.

Maceta LenversY por último, el más flojo, un trampantojo de manzana, grosellas y galletas de mantequilla (que llevan todos los postres). Aquí nos quedamos con la imagen, porque al probarlo nos dice más bien poco, a excepción de las grosellas, que forman un núcleo sabroso que lo logra salvar.

Trampantojo LenversEn definitiva, L'Envers personifica ese afán por impresionarnos la vista, pero que naufraga al llegar a nuestras papilas gustativas, con platos de nombres rimbombantes y sugerentes, que se quedan en simples meh. Le pedimos más a un local que presume de sitio cool, en el que saben lo que hacen y del que se salvan el servicio, magnífico y los postres, donde las sorpresas empiezan y acaban al sentarnos y del que salimos con la sensación de haber podido disfrutar más.

PRECIO DESGLOSADO DE LA VISITA

2 DOBLES DE CERVEZA: 5 €

2 REFRESCOS: 4.4 €

1 CROQUETAS DE JAMÓN: 9.95 €

1 CROQUETAS DE HUEVO FRITO: 9.95 €

1 CARRÉ DE CORDERO: 11.5 €

1 ACOMPAÑAMIENTO DE CHALOTAS: 2 €

1 BURGER DE TERNERA Y PARMESANO: 11.5 €

3 BURGERS DE VACA VIEJA: 37.5 € (12.5 € C/U)

1 BROWNIE: 6 €

1 MACETA: 5.5 €

1 TRAMPANTOJO: 5 €

TOTAL: 112.3 €

Puntuación: 
3
Dirección: 
Av. de la Universidad, 1
28942 Fuenlabrada Madrid
España

Comentarios

Será por el exceso de celo que cada vez que veo la palabra gastro me acojono y no voy? Será porque no paran de poner precios desorbitados a comida mediocre y cobrarla como delicatessen... No se pero si yo veo gastrobar... ahi no entro

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