GALEGUESA: Un servicio tan duro como su carne



La Calle de la Cava Alta no está transitada como su "hermana pequeña" y que en lla podamos encontrar dos locales donde deglutir carne emparedada hace que el panorama sea bastante desolador cuando entramos a Galeguesa, el último en llegar a la zona. Para ponernos en situación, el restaurante todavía huele a nuevo y su entrada, con barra, precede a un salón al fondo bastante amplio, con mesas, coronadas por dibujitos que nos informan sobre el buen hacer de la marca y vacías, todas vacías.

Collage Local GaleguesaNos ponemos a ojear la carta, emocionados al ver que se nos informa de que aquí se cuida el producto, crían sus propias reses y las verduras son cultivadas en sus propios huertos. Como resultado tenemos una carta mediana, con combinaciones interesantes y precios ligeramente más altos a los que estamos acostumbrados. Eso sí, ninguna información de menús disponibles ni de ofertas que vimos más tarde en sus Redes Sociales y que el miembro del servicio se "olvidó" de comentarnos debido a estar ocupado en... ¿nada?

Collage Carta GaleguesaPasamos directamente a por las hamburguesas (o galeguesas, como aquí se llaman), que hay prisa. Empezamos con una Mámoa, con la que se nos permite elegir el pan, así que optamos por un brioche que nos llega seco y chuchurrío, que no aguanta casi ni para que le hagamos la foto de rigor y que, como podréis entender, acabó convertido en migajas. Aún así, no e slo peor del conjunto, ya que la carne se nos queda dura y correosa, incómoda de comer y sosa, muy sosa. Apenas percibimos el sabor de una calidad que se presupone en todos los rincones a los que miramos en busca de una explicación.

Hamburguesa Mamoa GaleguesaA pesar de su aspecto exterior, hay que admitir que, en el interior, el picado es adecuado, grueso y nada compacto, aunque la dureza de la carne hace que todos nuestros sentidos se turben. Ni siquiera el huevo frito que corona el conjunto aporta mucho más que la cremosidad de la yema, aunque esto mismo consigue que sea muy difícil de agarrar, ya que se incluyen unas patatas fritas panaderas en el interior

Detalle Corte BugerPor otro lado tenemos la hamburguesa picante de la carta, denominada Ouzal, que presenta los mismos problemas que su antecesora, aunque disimulado todo por un queso gallego cremoso, una especie de pico de gallo, que aporta frescura y un panecillo rústico que, esta vez sí, aguanta nuestras dentelladas.

Las patatas fritas acompañan a todas las hamburguesas, muy crujientes en cantidad aceptable, aunque tendremos remojarlas, al final, en alguna salsa.

Hamburguesa Ouzal Galeguesa

En definitiva, nuestra visita a Galeguesa no ha supuesto un cambio en nuestras vidas, al menos en lo positivo, ya que salimos pensando en esa carne dura, ese panecillo seco y ese servicio que no aconseja ningún menú ni ninguna oferta, algo que nos ocurre hasta cuando entramos en cualquier garito de fast food que no queremos recordar. No sabemos cómo será la cosa en Galicia pero, desde luego, en Madrid hay que cuidar mucho más los detalles si se quiere competir con lo que hay cerca.

PRECIO DESGLOSADO DE LA VISITA

3 DOBLES DE CERVEZA: 7.5 €

1 HAMBURGUESA MÁMOA: 11.5 €

1 HAMBURGUESA OUZAL: 11.3 €

2 CAFÉS: 2.5 €

TOTAL: 32.8 €

Puntuación: 
2.5
Dirección: 
Calle de la Cava Alta, 27
28005 Madrid Madrid
España

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